I, de cop i volta, societat patrimonial.

money trampA partir del 1 de enero de 2015, muchas sociedades dejarán de ser, de golpe, sociedades normales y entrarán en el frío universo de las sociedades patrimoniales. Esto no sería demasiado importante si no fuera por qué estas sociedades no pueden aplicar el régimen de entidades de reducida dimensión, ni la exención para evitar la doble imposición por transmisión de valores, ni compensar bases imponibles negativas en determinados supuestos ni aplicar el tipo de gravamen por entidades de nueva creación ni el régimen de entidades de tenencia de valores, y, para acabar, les es más fácil de aplicar la transparencia fiscal internacional.

Antes de continuar, recordar que son sociedades patrimoniales aquellas en las que más del 50% de su activo está constituido por valores o no está afecto a ninguna actividad económica. Para el cálculo de lo que no está afecto, no se tienen que computar como valores los poseídos para dar cumplimiento a obligaciones legales y reglamentarias, los que incorporen derechos de crédito nacidos de relaciones contractuales establecidas como consecuencia del desarrollo de actividades económicas, los poseídos por sociedades de valores como consecuencia del ejercicio de la actividad constitutiva de su objeto ni los que otorguen, al menos, el 5 por ciento del capital de una entidad y se posean durante un plazo mínimo de un año, con el fin de dirigir y gestionar la participación, siempre que se disponga de la correspondiente organización de medios materiales y personales y la entidad participada no sea a su vez, patrimonial.

Y ¿por qué de repente? ¿Qué hay de diferente respecto al 2014? Pues bien, que para determinar los valores o elementos no afectos a una actividad económica no se computarán el dinero o derechos de crédito procedentes de la transmisión de elementos patrimoniales afectos a actividades económicas o valores, que se haya realizado en el periodo impositivo o en los dos periodos impositivos anteriores.

Hasta el 31 de diciembre de 2014 todas las referencias al concepto de elementos afectos a la actividad se remitían a la ley del impuesto sobre el patrimonio y éste establecía que no se computaban como valores ni como elementos no afectos a actividades económicas aquellos elementos cuyo precio de adquisición no superase el importe de los beneficios no distribuidos obtenidos por la entidad, siempre que estos beneficios provinieran de la realización de actividades económicas, con el límite del importe de los beneficios obtenidos tanto en el propio año como en los últimos 10 años anteriores.

En este cuadro se verán mejor las diferencias:

2014

2015

Qué no se computa Cualquier elemento Dinero o derechos de crédito
Procedencia Beneficios no distribuidos obtenidos por la entidad que provengan de la realización de actividades econòmicas Transmisión de elementos patrimoniales afectos a actividades económicas o de valores computables
Límite temporal 10 años 2 años

Se han endurecido considerablemente las condiciones de los elementos que no se computan reduciéndolos sólo a dinero o derechos de crédito, así como las del límite temporal, reduciéndolo a dos años. Muchos elementos del activo pasarán a computarse como elementos no afectos a ninguna actividad económica y la consecuencia será que muchas sociedades que no eran patrimoniales de acuerdo con los criterios del 2014, pasarán a ser patrimoniales en el 2015 de forma sobrevenida.

Para determinar el valor del activo, de los valores y de los elementos patrimoniales no afectos a una actividad económica, habrá que hacer la media de los balances trimestrales del ejercicio de la entidad o, en caso de que sea dominante de un grupo según los criterios establecidos en el artículo 42 del Código de Comercio, de los balances consolidados, con independencia de la residencia y de la obligación de formular cuentas anuales consolidadas.

Y ¿qué hay que hacer si tenemos una sociedad que ejerce una actividad económica que se convierte en patrimonial en el 2015? Si no queremos que sea patrimonial y no hay possibilidad de afectarlos a alguna actividad, no hay ningún otro remedio que descapitalitzar-la: sacar de la sociedad todos aquellos elementos ociosos y no afectos a ninguna actividad mediante una distribución de dividendos o cualquier otra figura que lo permita, con el correspondiente aumento de la cuota del impuesto de la renta y del impuesto de patrimonio.

Mientras la exposición de motivos de la ley del impuesto sobre sociedades se llena la boca argumentando la importancia de potenciar la capitalización empresarial, resulta que introduce una medida que incidirá de forma muy importante en la descapitalización de las empresas, si no queremos que la sociedad sea considerada patrimonial.

Por último, los criterios para determinar si una sociedad es patrimonial o no a los efectos del impuesto de patrimonio y del impuesto de sucesiones siguen siendo los del 2014 Únicamente han creado una nueva definición de sociedad patrimonial por el impuesto patrimonial.

¡Viva la seguridad jurídica!