Maleits tickets

ticketTodo el mundo acaba coleccionando tickets. El de la zona azul, el de la gasolina, el de la compra de una libreta o papel o de un recambio de tinta para la impresora;o el del taxi, o el del super, cuando hay que comprar las cuatro cosas para mantener el despacho un poco limpio… Muchos de los gastos que se realizan en el ejercicio de la actividad, que son necesarios para llevarla a cabo y además de poca cuantía, se pagan en efectivo y el único recibo que tenemos es el ticket.

Si el ticket tiene que servir para justificar el gasto y para poder deducir el IVA correspondiente, hay que tener en cuenta tanto lo que opina Hacienda como los requisitos para su deducibilidad.

Desde hace un tiempo, Hacienda no admite la deducibilidad de los gastos, cuando el único documento que existe es el ticket. Por qué? En general utiliza tres argumentos: O bien no se cree que el gasto realizado esté relacionado con la actividad; o bien no se cree que realente se haya pagado; o bien, no se cree que el gasto pertenezca a la persona que lo pretende deducir. Además, argumenta que el único justificante posible de los gastos son las facturas y que los tickets no son un documento que justifique suficientemente el gasto.

En primer lugar, hay que decir que actualmente la denominación de ticket no existe. Ahora hay que denominarlo factura simplificada, a pesar de que no es exactamente el mismo.

El ticket era un documento que contendía su numeración, el NIF y el nombre del vendedor, el tipo de IVA con la mención IVA incluido y el total de la contraprestación. El ticket se definía expresamente como un documento sustitutivo de la factura.

La factura simplificada es un documento que incluye mucha más información: Su numeración, la fecha de emisión y la fecha en qué haya meritado la operación, si es diferente, el NIF del emisor, la identificación de los bienes o servicios vendidos, el tipo de IVA aplicado, con la expresión IVA incluido y la contraprestación total.

Ahora bien, si se quiere utilizar esta factura simplificada como documento para la deducibilidad del IVA, hará falta, además, incluir el NIF y el domicilio del destinatario de la factura y la cuota de IVA repercutida por separado.

La ley general tributaría establece que hay que justificar los gastos deducibles, de forma prioritaria, mediante la factura entregada o mediante el documento sustitutivo. También establece que la carga de la prueba de los hechos corresponde a aquel que pretende hacer valer sus derechos. Por lo tanto, en principio, nos corresponde a nosotros, los contribuyentes, demostrar los hechos que nos permitan deducir los gastos correspondientes.

Ante este panorama, tanto en cuanto a los requisitos formales como a los criterios que aplica la administración, para poder deducir el gasto correspondiente habrá que disponer en primer lugar de una factura completa. En caso de que no fuera posible, disponer de una factura simplificada donde figure el NIF y el domicilio del destinatario.

Si esto no fuera posible, habrá que disponer de una factura simplificada. En estos casos, como no figurará ni el NIF y el domicilio del destinatario, procurad pagar el gasto con tarjeta bancaria de forma que, con el pago, se pueda justificar la realidad y la titularidad del gasto.

Si tenemos un documento similar al ticket de antes y que se ha pagado en efectivo, difícilmente podremos defender la deducibilidad del gasto.

Si podemos cumplir todos estos requisitos, no aseguraremos la deducibilidad del gasto (habrá que demostrar que el gasto es necesario y está correlacionado con los ingresos y es deducible), pero sí que podremos contrarrestar unos cuantos argumentos de la Administración.

Recordad, para acabar, que tenéis derecho a pedir una factura completa de todas las compras que realiceis y que el vendedor está obligado a emitirla, por muy pequeño que sea su importe.