Si marxeu a viure a l'estranger, penseu en el vostre testament!

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Si ya es bastante complicado planificar la sucesión cuando vosotros, vuestros herederos y vuestro patrimonio están en un mismo territorio, imaginaos la dificultad cuando alguno de estos tres elementos se encuentra en el extranjero: determinar la ley aplicable, qué estado es el competente y qué impuestos habrá que pagar … todo un lío. Tened en cuenta que podéis decidir la ley civil que se aplicará a vuestra sucesión y, indirectamente, los órganos competentes para tramitar la herencia.

Si os encontráis en este caso o tenéis algún pariente o amigo residente en el extranjero, asesoraos sobre la normativa sucesoria en el estado de residencia y comparadla con la normativa del estado del que tenéis la nacionalidad. Entonces podréis valorar cual de las dos normas se adapta mejor a lo que queréis y ejercer, en su caso, la correspondiente opción, sabiendo que si no optáis se aplicará, en principio, la norma vigente en el estado de la residencia habitual.

Por otro lado, si os lo pensáis bien, la aplicación de este reglamento europeo puede dar mucho juego a una buena planificación sucesoria. Pero alerta: no os olvidéis de la tributación de la herencia, que se rige por sus propias normas.

Como ya hemos dicho, gracias a la entrada en vigor del reglamento europeo, podéis escoger la ley aplicable a toda vuestra herencia. Pero no podéis escoger cualquiera: la elección se limita a escoger entre la ley del estado de la última residencia habitual (que es la que se aplicará por defecto, excepto la existencia de vínculos más estrechos con otro estado) y la ley del estado del que se tenga la nacionalidad.

Esto permite planificar mejor vuestra sucesión dado que, si conocéis la normativa de cada territorio, podréis escoger la que mejor os convenga para lo que queréis. Pensad que la ley aplicable rige, entre otros, aspectos tan importantes como la determinación de los beneficiarios, los derechos sucesorios del cónyuge o la pareja, la capacidad para suceder, el desheredamiento y la indignidad, la responsabilidad por las deudas y cargas de la herencia, la parte de libre disposición, las legítimas, la obligación de reintegrar o computar las donaciones con objeto de determinar las cuotas sucesorias de los diferentes beneficiarios o la partición de la herencia.

Así, la sucesión de un italiano que vive en Barcelona se regirá por la normativa catalana, salvo que escoja, en escritura pública, como si fuera un testamento o dentro del mismo testamento, que su sucesión se rija por la normativa italiana.

Y la sucesión de un español que viva en Alemania se regirá por la normativa alemana que corresponda, salvo que escoja que su sucesión se rija por la normativa española que corresponda. Hay que tener en cuenta que la sucesión en España se regirá por la ley correspondiente a la vecindad civil.

La normativa que sea aplicable según las normas del reglamento se aplicará aunque sea la normativa de un estado no miembro de la Unión Europea. Es decir, si un americano que vive en Barcelona opta por la aplicación de la normativa americana, la ley aplicable será la americana, aunque la competencia recaiga en los tribunales y notarios de Barcelona.

La sucesión se tendrá que tramitar en el estado que sea competente. En principio, la competencia recae en el estado donde el causante tenga su residencia habitual. Si el causante reside en Alemania, la herencia se tendrá que tramitar ante los tribunales o notarios alemanes. Aun así, cuando el causante haya optado por la aplicación de la ley del estado del que se es nacional y se trate de un estado miembro de la UE, los interesados pueden optar por que la herencia se tramite ante los tribunales o notarios de este estado. De esta forma, en la mayoría de los casos, los órganos que tengan que tramitar la herencia aplicarán la normativa propia de su estado.

El reglamento crea un certificado sucesorio europeo válido en todos los estados miembros y que permitirá a todos los interesados en una herencia hacer valer sus derechos. El certificado será emitido por las autoridades competentes para resolver sobre la sucesión.

Finalmente, tened en cuenta que este reglamento no se aplica a las cuestiones fiscales, aduaneras y administrativas. Tampoco se aplica a las diferentes obligaciones registrales.

El Reino Unido, Irlanda y Dinamarca no aplicarán el reglamento. A pesar de ello, si un danés, inglés o irlandés residente en España, optara por la aplicación de la ley del estado del que es nacional, las autoridades del estado competente tendría que aplicar la ley inglesa, irlandesa o danesa.